CÍRCULOS DE LAS COSECHAS: UN ENIGMA CIENTÍFICO.
Por: Víctor Martínez
(Para cualquier duda sobre el tema, proposición de otros o hablar con el autor sobre cualquier hecho relativo pedimos que os pongáis en contacto con él a través del siguiente correo: victormartinez.mp@gmail.com).
Introducción.
Entre los grandes misterios existentes, sin duda uno de los más apasionantes es el de los círculos de la cosecha o “crop circles”. Estas formaciones, que aparecen de la noche a la mañana en los campos de cultivo, se presentan de manera individual o en conjuntos de dos o más círculos (aunque existen reportes referentes a otras figuras geométricas), con las plantas aplastadas y arremolinadas bajo muy diversas configuraciones, dando como resultado múltiples geometrías y figuras (fig. 1).

Fig. 1. Espectacular “crop circle” aparecido en Milk Hill, Wiltshire (Inglaterra) en agosto de 2001. La figura tenía unos 240 m de diámetro y se componía de 409 círculos. (Fotografía: Steve Alexander)
Los casos se suceden cada año, especialmente en verano y mayormente centralizados en Inglaterra, aunque también se tienen registros en países tan distantes como Australia o Estados Unidos.
Algunos Antecedentes.
Si bien la proliferación de círculos de la cosechas se dio a partir de 1978, con el pico de máxima intensidad situado en la década de los ochenta, existen informaciones anteriores que se han relacionado con el tema.
Así, en Hertfordshire (Inglaterra), existe un panfleto publicado en 1678 que muestra un dibujo conocido como “El Diablo Segador” (fig. 2), en el cual un diablo aparece segando en un campo algo muy parecido a un círculo de las cosechas. El dibujo aparece junto a una noticia que explica la historia de un campesino que rechazó que un jornalero segara su campo ante las altas peticiones económicas de éste. Ante esto, el campesino alegó que el diablo segaría su campo antes que el jornalero lo tocara. Esa misma noche se observó cómo el cielo sobre el sembrado era “todo una llama”. Al día siguiente, el campesino se encontró con una extraña formación en sus cultivos.
Mucho más cercanos en el tiempo son los sucesos acaecidos en la localidad australiana de Tully (Magee, 1966; Edwards, 1967; Vallée, 1969). Allí, el 19 de Enero de 1966, George Pedley, un plantador de bananas de 27 años, quien se hallaba conduciendo su tractor, se vio sorprendido hacia las 9 de la mañana por un intenso sonido similar a un silbido. A continuación, pudo observar un extraño objeto que se hallaba a unos 25 m de distancia, y que fue descrito en su forma como el clásico “platillo volante”, con un color azul grisáceo y unas dimensiones aproximadas de 8 m de diámetro y 3 m de altura, que se elevaba sobre la laguna Horseshoe. El artefacto, que realizaba un movimiento de rotación, se elevó hasta unos 20 m para alejarse a continuación a gran velocidad hacia el suroeste. Seguidamente, el hombre descubrió en el lugar un círculo en el que las cañas se hallaban rotas y aplastadas en el sentido de las agujas del reloj. En los días sucesivos de Enero se encontraron otros cuatro círculos de similares características, exceptuando uno de ellos en el cual las cañas se arremolinaban al contrario de las agujas del reloj. El diámetro de los círculos variaba de 2,5 a 10 m. Los análisis realizados por la Universidad de Queensland descartaron la acción de radiación sobre el terreno.
El anterior suceso ocurrido en Australia es sólo el más famoso de los antecedentes de los “crop circles”, pero no el único. Existen numerosos casos similares (no todos asociados a testimonios sobre OVNIs), especialmente a comienzos de la década de los setenta.
Investigadores Y Falsificadores.
Durante la década de los ochenta, en medio de todo el aluvión de reportes relativos a la aparición de círculos en los cultivos del Reino Unido, investigadores como Pat Delgado y Colin Andrews (1989), o Andy Thomas (1998), se dedicaron a reunir los numerosos informes, a hacer mediciones en los círculos, a intentar hallar constantes en los mismos, y, por supuesto, a buscar posibles hipótesis que pudieran explicar la formación de las extrañas figuras.
Esas investigaciones toparon con un sorprendente hecho, y es que con el paso del tiempo, los nuevos círculos descubiertos poseían cada vez mayor complejidad en su geometría.
En Septiembre de 1991, la aparición en la escena pública de dos hombres, Doug Bower -67 años- y Dave Chorley -62 años- (CBC Radio, 1991), pareció dar un vuelco definitivo a las investigaciones. En concreto, los dos afirmaban ser los autores de los círculos de las cosechas aparecidos en el sur de Inglaterra, fraude que aseguraban haber estado perpetrando desde 1978 mediante el uso de cuerdas y tablas de madera. La idea para realizar estos fraudes había surgido a raíz de las noticias del suceso de Tully, las cuales Bower había leído cuando vivía en Australia.
A pesar de que en sus demostraciones nunca lograron fabricar círculos perfectos, sus acciones dieron lugar a todo un “movimiento artístico” de creadores de círculos que se extiende hasta la actualidad.
Los Estudios Científicos: Anormalidades En Las Plantas.
Si bien se tiene la certeza de que son numerosas las figuras del sembrado debidas a la acción humana, esto no quita para que equipos como el BLT Research Team hayan continuado con sus estudios, reuniendo interesantes evidencias que parecen demostrar la “autenticidad” de muchos de los círculos, entendiéndose por ello el origen no humano de los mismos. Así, se han observado algunas características relevantes:
- Por un lado, las plantas de los círculos aparecen dobladas en ocasiones hasta casi 90 grados sin hallarse partidas. Además, se han registrado mediante brújulas anormales perturbaciones magnéticas en el interior de los círculos. (Delgado y Andrews, 1989)
Además de estas observaciones, se han realizado importantes hallazgos que pueden encontrarse en varios estudios científicos, todos ellos en base a observaciones y análisis sobre muestras en el interior de los círculos comparadas con muestras de control fuera de ellos. Dichos descubrimientos son los siguientes:
- Existencia de la interrupción del desarrollo de las semillas, malformaciones en las mismas debidas a ello y a deshidratación posterior, tejido epidérmico carbonizado y aumento del tamaño de los poros de la pared celular como posible respuesta a una entrada rápida de calor. (Levengood, 1994)
- En base al estudio relativo a una formación aparecida en Agosto de 1993 en Cherhill, Wiltshire (Inglaterra), Levengood y Burke (1995) demostraron la existencia de óxidos de hierro (hematites y magnetita) de origen meteorítico en el interior de las plantas. El hierro se habría introducido en las mismas estando semi-fundido, lo que sería señal de una exposición a altas temperaturas.
- Anormal elongación de los nudos de los tallos y existencia en algunos de ellos de unos agujeros bautizados como “cavidades de expulsión” (fig. 3), causados por el calentamiento en el tejido de la planta (Levengood y Talbott, 1999). Estas anormalidades en los nudos fueron relacionadas por los autores con la exposición a radiación electromagnética, sugiriendo una fórmula cuantitativa que relacionaba la longitud de los nudos de los tallos con la fracción de energía absorbida. Así, Haselhoff (2001) aplicó dichos estudios con alguna corrección, comprobando que una formación demostrada como fraudulenta no arrojaba los mismos resultados positivos en cuanto a dicha relación. Sin embargo, Grassi, Cocheo y Russo (2005), criticaron duramente esta supuesta relación, argumentando entre otras cosas una omisión de datos en el modelo propuesto, y actualizando los resultados de Haselhoff, finalizando así con una no tan amplia diferencia entre los datos arrojados por los círculos “auténticos” y el fraude analizado por Haselhoff. Así, según estos autores, la elongación de los nudos se debería únicamente a la aplicación de fuerza por parte de los falsificadores de círculos al momento de realizarlos.
- Aumento del grado de cristalinidad de minerales de la tierra afectada, concretamente de la illita (mica) (BLT Research Team, 2002). El científico que logró este hallazgo fue el Dr. Sampath S. Iyengar, geoquímico y mineralogista del Laboratorio de Tecnología de los Materiales (California), quien estudió mediante el método de difracción de Rayos X diversas muestras procedentes de una zona de Edmonton (Canadá) con siete formaciones. Su trabajo fue evaluado posteriormente por Robert C. Reynolds Jr., geólogo del Dartmouth College de Hanover, New Hampshire (Estados Unidos), quien dio el visto bueno al informe. Dentro del mismo estudio referente a los círculos de Edmonton, también se pudo refrendar de nuevo la existencia de las cavidades de expulsión y la anormal elongación de los nudos. Además, pudo relacionarse este aumento en los nudos con el incremento en el grado de cristalinidad con más de un 99% de confianza.

Fig. 3. A la izquierda, cuatro tallos de plantas de control; a la derecha, cuatro tallos de plantas procedentes del interior de un círculo (Logan, Estados Unidos, 1996) que muestran cavidades de expulsión. (Imagen: Levengood y Talbott, 1999)
Hipótesis Y Conclusión.
Si bien los hay quienes están convencidos de que las figuras de los sembrados son obra de Gaia, la madre Tierra, la cual estaría avisándonos de nuestro mal hacer a la hora de cuidar el planeta, ésta parece la hipótesis más elucubrativa y no se sostiene en base a ninguna evidencia.
Por otro lado, el biofísico Levengood defiende en sus diferentes trabajos la existencia de vórtices de plasma ionizado como causantes de las extrañas figuras. Sin embargo, las propias formas geométricas (cada vez más complejas), que claramente esconden detrás alguna inteligencia, parecen echar por tierra esta hipótesis, al menos si se tienen en cuenta las complejas formaciones aparecidas desde los años noventa.
Así las cosas, las hipótesis más probables parecen aquellas que alegan a algún tipo de inteligencia como causante de los misteriosos círculos. Por un lado, están quienes defienden que la inteligencia humana está detrás del 100% de las figuras aparecidas, siendo por tanto fraudes. Así, Nickell (1992 y 2002) cita algunas características, como la escalación en la frecuencia de aparición, la localizada distribución geográfica o el incremento en complejidad de las formaciones con el tiempo, como evidencias del carácter fraudulento del fenómeno. Sin embargo, las anomalías que se han resumido en el presente trabajo conforman una importante evidencia en contra de la hipótesis del fraude generalizado, a pesar de que los estudios de Levengood han recibido algunas críticas (Nickell, 1996; Grassi, Cocheo y Russo, 2005), las cuales no logran en ningún caso desmontar las anormalidades halladas en las plantas, y mucho menos explicarlas como causadas por los falsificadores.
Por otro lado, son numerosos los que alegan que una inteligencia no humana estaría detrás del misterio, relacionando éste con el fenómeno OVNI. Los avistamientos de luces y extraños objetos en las zonas en que posteriormente aparecen las figuras, constituyen el punto fuerte de esta hipótesis.
En definitiva, si bien es obvio que existe un gran número de figuras en los sembrados que son obra de personas, las numerosas anormalidades de las plantas encontradas en los diferentes estudios científicos, suman en su conjunto una base bastante sólida como para pensar que existe una importante cantidad de figuras que no puede ser explicada en base a hipótesis convencionales.
Bibliografía.
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DELGADO, P. y ANDREWS, C. (1989): Circular Evidence. (trad. 1994). Testimonios circulares. Tikal ediciones, Madrid, 191 pp.
EDWARDS, F. (1967): Flying Saucers – Here and Now! (trad. 1970). Platillos volantes…aquí y ahora. Plaza & Janés (col. Otros mundos), Barcelona, 67-70.
GRASSI, F., COCHEO, C. y RUSSO, P. (2005): Balls of Ligth: The Questionable Science of Crop Circles. Journal of Scientific Exploration, 19(2), 159-170.
HASELHOFF, E. H. (2001): Opinions and comments on Levengood WC, Talbott NP (1999) Dispersion of energies in worldwide crop formations. Physiol Plant 105: 615-624. Physiologia Plantarum, 111, 123-125.
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LEVENGOOD, W. C. y TALBOTT, N. P. (1999): Dispersion of energies in worldwide crop formations. Physiologia Plantarum, 105, 615-624. (Disponible en: http://www.bltresearch.com/published/dispersion.php)
MAGEE, J. (1966): Queensland again. Flying Saucer Review, 12(2), 26-29.
NICKELL, J. (1996): Levengood’s Crop-Circle Plant Research. Skeptical Inquirer, 6(2), 1-2. (Disponible en: http://www.csicop.org/sb/show/levengoods_crop-circle_plant_research/)
NICKELL, J. (2002): Circular Reasoning: The ‘Mystery’ of Crop Circles and Their ‘Orbs’ of Light. Skeptical Inquirer, 26(5). (Disponible en: http://www.csicop.org/si/show/circular_reasoning_the_mystery_of_crop_circles_and_their_orbs_of_light)
NICKEL, J. y FISCHER, J. F. (1992): The crop-circle phenomenon: an investigative report. Skeptical Inquirer, 16(2), 136-149.
THOMAS, A. (1998): Vital Sings. (reed. 2002, trad. 2003). Crop Circles. El enigma de un arte anónimo. Siruela, Madrid, 368 pp.
VALLÉE, J. (1969): Passport to Magonia. (trad. 1972, reed. 1976). Pasaporte a Magonia. Plaza & Janés (col. Realismo Fantástico), Barcelona, 62-65.
LOS AVISTAMIENTOS DEL MOTHMAN.
Por: Víctor Martínez.
(Para cualquier duda sobre el tema, proposición de otros o hablar con el autor sobre cualquier hecho relativo pedimos que os pongáis en contacto con él a través del siguiente correo: victormartinez.mp@gmail.com).
Introducción.
Los sucesos acaecidos en la pequeña localidad estadounidense de Point Pleasant (Virginia Occidental) desde Noviembre de 1966 hasta Diciembre de 1967, han entrado a formar parte de los archivos más famosos y enigmáticos de la criptozoología. Durante aquellos meses, numerosos reportes provenientes de la citada localidad (de unos 5.000 habitantes por aquellas fechas) informaban acerca de avistamientos referidos a una extraña criatura alada con ojos rojos. Fueron tan numerosos los casos que muchos investigadores se desplazaron a la localidad para estudiar los hechos. Entre esas personas, destaca por encima de todas John A. Keel (1968, 1970 y 1975), quien reunió en 1975 el conjunto de los sucesos en su famoso libro “The Mothman Prophecies” (fig. 1), que inspiró en 2002 una película del mismo título protagonizada por Richard Gere.
Por otro lado, las informaciones recabadas por Keel también han sido expuestas en español por numerosos autores, tales como Cardeñosa (2003), García (2003), González y Heylen (2002), o Ribera (1975).
El Hombre Polilla.
Si bien se produjeron algunos casos desde Septiembre de 1966, el suceso que dio a conocer a la prensa al “Mothman” (“Hombre polilla” en español) se dio el 15 de Noviembre de dicho año. Ese día, siendo las 23:30 horas, dos jóvenes parejas compuestas por Roger y Linda Scarberry, y Steve y Mary Mallette, se dirigían en coche a buscar a unos amigos. Así, los cuatro testigos se encontraban en la zona TNT, un viejo almacén de la Segunda Guerra Mundial en el que se manufacturaron y almacenaron cargas explosivas. Hallándose próximos a la verja de la planta generadora de la zona, las dos parejas pudieron observar en la oscuridad dos círculos de color rojo brillante. Según los testigos, ambos tenían unos 5 cm. de diámetro. Cuando estos dos círculos se movieron, los jóvenes descubrieron que en realidad conformaban los ojos de una figura de color grisáceo, con dos alas plegadas sobre su espalda, y presencia de piernas. La criatura medía unos 2 m. de altura. En ese instante, el ser se dio la vuelta pesadamente y se dirigió hacia la puerta de la planta generadora.
Roger aceleró el coche y tomaron rumbo hacia la Carretera 62. A continuación, los testigos se percataron de la presencia de la criatura (u otra idéntica) en una colina próxima a la carretera, donde la figura se hallaba de pie. Cuando el coche pasó junto a dicha colina, el ser desplegó sus alas, descritas como similares a las de un murciélago, y salió al vuelo detrás del coche, que fue puesto por Roger a 160 Km./h.. Aún así, la criatura seguía a la altura del automóvil, y según los testigos sin batir las alas en ningún momento. La envergadura del extraño ser fue estimada en unos 3 m.. Además, Mary Mallette declaró haber escuchado en esta parte del suceso un grito “similar al de una rata” proveniente de la criatura.
La “persecución” acabó a la entrada a Point Pleasant, donde la criatura desapareció de la vista de los asustados testigos.
Al día siguiente, durante una conferencia convocada por el sheriff George Johnson a raíz de las declaraciones de los cuatro testigos, el caso fue conocido por la prensa, y surgió el nombre de Mothman para bautizar a la criatura.
Posteriormente, y a lo largo de los meses (aunque con más frecuencia en el final de 1966), continuaron dándose decenas de casos similares por Point Pleasant y alrededores, muchos de ellos centrados en la zona TNT, que fue invadida por curiosos a la caza del extraño ser (fig. 2).
Otros Sucesos Extraños.
Junto a los avistamientos del Mothman, proliferaron por la zona los sucesos relacionados con los OVNIs. Desde encuentros cercanos, hasta rocambolescos casos de contactismo como el de Woodrow Derenberger, o mutilaciones de ganado y visitas de los misteriosos Hombres de Negro a algunos de los testigos del Mothman. Debido a esta avalancha de extraños sucesos, algunos investigadores como Keel no dudaron en relacionarlos todos como provenientes de un mismo origen.
La Tragedia Del Silver Bridge.
El 15 de diciembre de 1967, el puente que unía Point Pleasant con el lado de Ohio se vino abajo (fig. 3), provocando la muerte de cuarenta y seis personas. Entre las víctimas del colapso del Silver Bridge hubo numerosos testigos de los sucesos extraños ocurridos en los meses anteriores.
Pero, sin duda, la información enigmática que envolvió este trágico suceso fue la narrada por Keel (1968). Según este autor, varias personas de la localidad tuvieron sueños premonitorios en las semanas anteriores al colapso del puente. Así, la Sra. Thomas, testigo del Mothman, soñó que algo caótico sucedía en el puente, con la llegada de muchos camiones y la huída de personas; mientras que por su parte, Mary Hyre, corresponsal en Point Pleasant del “Messenger de Athens” (Ohio), quien recopiló la mayoría de los sucesos extraños de esos meses y fue testigo de la visita de supuestos Hombres de Negro, tuvo sueños en los que aparecía gente en el agua pidiendo auxilio.
Tras este triste suceso, los relatos acerca de apariciones del Mothman en Point Pleasant cesaron.
Hipótesis Y Conclusión.
Varias son las posibles hipótesis que se han propuesto para intentar explicar el origen del Mothman.
Las más arriesgadas proponen que la criatura era realmente un ocupante de los OVNIs o tenía un origen ligado a éstos, no necesariamente extraterrestre, pudiendo ser parte de una manifestación energética o dimensional, y entrando así de lleno en la hipótesis parapsíquica que el mismo Keel, entre otros investigadores de lo insólito, propuso para los sucesos paranormales y ufológicos. A partir de este punto, están los que opinan que el Mothman habría sido una especie de figura premonitoria que intentó avisar de la catástrofe, frente a otros pocos que abogan por que la criatura fue la causante del hundimiento del puente, a pesar de que las investigaciones posteriores han arrojado como causa del desastre la existencia de un defecto de fábrica en algunas de las piezas del puente, construido en 1928, que se fue acrecentando con el paso de los años (LeRose, 2001).
Por otro lado, existe la hipótesis que encuadra al Mothman dentro de la criptozoología más clásica, pudiendo ser por tanto un animal aún no catalogado por la ciencia, pero totalmente terrestre.

Fig. 4. La Grulla arenera o Sandhill crane (Grus canadensis) y la Lechuza común o Barn Owl (Tyto alba), auténticas causantes según Dr. Smith y Joe Nickell.
Entre las versiones que intentan explicar los hechos sin acudir a aspectos enigmáticos, destaca la que sugiere confusiones con aves comunes. Así, el biólogo Robert Smith, de la Universidad de Virginia Occidental, propuso que los avistamientos se debían a confusiones con la Grulla arenera -Sandhill crane- (Grus canadensis; fig. 4). Por otro lado, Joe Nickell (2002 y 2004), planteó después que las causantes de los sucesos pudieron ser realmente especies del orden de los búhos, lechuzas y cárabos -Strigiformes- (fig. 4). Estos errores de percepción podrían haber sido favorecidos por el momento de histeria social que existía ante la supuesta presencia de una criatura desconocida. No obstante, y aunque no se recogieron evidencias físicas durante esos meses (ni siquiera huellas), la enorme cantidad de testimonios existentes, algunos a plena luz del día, que relatan en su práctica totalidad a una criatura de una altura alrededor de los 2 m., una envergadura de unos 3 m., dos ojos de color rojo intenso, y la existencia de piernas, plantean serias dudas a esta hipótesis, al no encuadrarse estos datos en las características de las aves citadas. Por otro lado, si se aceptara la relación del Mothman con los OVNIs avistados, la presente hipótesis se complicaría aún más.
Por tanto, y a la vista de los datos conocidos, es evidente que ninguna de las hipótesis puede ser descartada completamente, aunque la enorme cantidad de testimonios recogidos y la gran uniformidad de las descripciones de éstos, parecen imposibilitar en gran medida una explicación general en base a confusiones. Así las cosas, el misterio del Mothman, cuatro décadas después, parece inalterable. Como muestra de ello, una estatua ubicada en las calles de Point Pleasant (fig. 5) recuerda en la actualidad los sucesos que envolvieron la localidad.
Bibliografía.
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KEEL, J. A. (1968): West Virginia’s Enigmatic “Bird”. Flying Saucer Review, 14(4), 7-14.
KEEL, J. A. (1970): Strange creatures from Time and Space. (trad. 1987). El enigma de las extrañas criaturas. Mitre (col. Enigmas), Barcelona, 271 pp.
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NICKELL, J. (2004): “Mothman” solved! Investigating on Site. En: The mystery chronicles: more real-life X-files, University Press of Kentucky, 93-99.
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